Reflexiones del Dr. Emilio Garrido-Landívar sobre la Nutrición Infantil. III Encuentro Nutrición y Salud.

El pasado marte 27 de noviembre tuvo lugar en Pamplona el III Encuentro Nutrición y Salud (organizado por Eroski) cuyo tema fue “Educación Nutricional desde la Infancia: construyendo un futuro más sano”. Allí se reunieron varios profesionales relacionados con la salud y la nutrición infantil. Uno de los conferenciantes fue el Dr. Emilio Garrido-Landívar que aportó al encuentro algunas de sus reflexiones tras la observación clínica de  1000 niños al azar con edades comprendidas entre los 6-12 años. El Dr. Garrido-Landívar es Psicólogo y Catedrático de Psicología y Pedagogía de la Universidad Pública de Navarra.

En su conferencia el Dr. Garrido-Landívar renunció a los números y a las estadísticas (y también al Power Point) de los que a menudo abusamos los que trabajamos en ciencias. En su lugar nos habló desde su experiencia “de la calle”, desde lo cercano y lo sencillo, con entusiasmo, y transmitiendo el profundo amor y pasión que siente por lo que hace. Yo creo que nos habló desde el corazón y nos regaló a los asistentes unas valiosísimas reflexiones -desde un enfoque más humanístico, no tan técnico-científico-  a todos los asistentes al encuentro. Voy a intentar reproducir aquí lo que él expuso (pido disculpas de antemano si omito algo, tomé mis notas en papel y es posible que se me escaparan o confundiera algunas cosas).

Sus reflexiones, nacidas de la observación clínica de esos 1000 niños al azar, fueron las siguientes:

1. Un niño que controla sus hábitos primarios (comida, sueño y esfínteres) generalmente es un niño que evoluciona con una salud de alto nivel.

Los niños que no los controlan ven más horas la televisión, tienen más sedentarismo y consumen más grasas saturadas, lo que deriva en muchos casos en obesidad. También tienen una visión de sí mismos más negativa, es frecuente que utilicen para describirse palabras como “feo, gordo, me doy asco” (Un niño que no duérmelo suficiente es más probable que se levante justo de tiempo, que no desayune correctamente, que luego esté más cansado y sea más sedentario. Además la falta de sueño induce un aumento del apetito). Por el contrario los niños que controlan estos hábitos primarios presentan una patología alimentaria mucho menor, sufren menos cirugías agresivas, tienen menores desequilibrios relacionados con la nutrición y tienen una mejor imagen personal.

2. Somos realmente lo que comemos. Y en los niños más. Los niños que consumen mucho azúcar presentan una hiperactividad acusada. Hay alimentos que elevan el ánimo y generan energía y alimentos que la roban.

3. Descubrir alimentos nuevos debería ser un juego placentero. Hay que estimular al niño a que experimente con nuevas texturas, olores, formas. La modificación de la conducta se aprende poco a poco. Él sugirió introducir cada 15 días un alimento nuevo de la siguiente manera: primero le hablamos al niño del alimento (intentando conectar con él, por ejemplo: “la granada me recuerda a mis navidades de niño, porque mi abuela siempre la echaba en las ensaladas”), luego dejamos que el niño vea el alimento, otro día dejamos que lo huela, otro día que lo toque, otro día dejamos que juegue con él, otro día que lo pruebe (no hace falta que coma mucho, simplemente que se lo meta en la boca) y el último día finalmente se lo come. Los adultos deberíamos vivir todo este proceso como algo excitante, ilusionante, divertido.

4. Los niños aprenden lo que ven, no lo que les decimos con nuestras palabras. Son muy imitativos. Si quieres que tomen fruta en el desayuno, te tienen que ver a ti comerlo. Si quieres que coman pescado, cómelo con ellos. Y así con todo.

5. Los niños que comen bien consumen menos fármacos. Una alimentación equilibrada protege a nuestros niños de muchas enfermedades, por lo que no necesitarán recurrir a la farmacopea para curarse.

6. Es más importante la calidad que la cantidad. Muchos padres se preocupan demasiado por la cantidad de comida que comen sus hijos y les sirven raciones demasiado grandes que les “agobian”. Es mejor que coman un poco de todo que mucho de poco.

7. Las comidas deben ser momentos agradables, no un martirio. Deben estar estructuradas en horarios más o menos rígidos y rutinarios. No debemos dejar que nuestros hijos coman chuches o snacks fuera de los horarios delas comidas, que les quitan el apetito y no comerán lo que realmente les hace alimenta, que es lo que les servimos a la hora de la comida.

8. Debemos limitar el consumo de chuches a los fines de semana y los días de cumpleaños. No debemos dar a nuestros hijos chuches todos los días.

Pero sin duda creo que lo más importante que nos transmitió el Dr. Emilio Garrido-Landívar fue lo siguiente:

9. Enseñar a nuestros hijos a alimentarse de forma saludable es una parte imprescindible de su educación. LA EDUCACIÓN DE NUESTROS HIJOS ES LA BASE DE LA GENEROSIDAD Y EL AMOR. Para educar se necesita ilusión, generosidad, tiempo y paciencia, cualidades que muchas veces olvidamos en nuestro día a día, debido a la vida tan ajetreada que llevamos. Educar a veces es complicado, pero también es maravilloso, es una de las facetas más importantes, creativas e ilusionadoras que hay.

El Dr. Garrido-Landívar habló del enorme logro social que ha supuesto la incorporación de la mujer al mundo laboral, pero el impacto tan negativo que ha tenido en muchos hogares. A las mujeres a menudo se les exige demasiado; largas jornadas laborales, mas el trabajo del hogar y cuidado de la familia. A veces es agotador y dejan de lado la educación y alimentación de sus familias. El Dr. hizo un llamamiento a la colaboración de los padres y la necesidad de una mayor implicación en el cuidado y atención de sus familias. Seguro de que a través de esa colaboración e implicación de padres y madres se conseguirá mejorar la educación y alimentación de los hijos.

¿Qué te parecen las reflexiones del Dr. Garrido-Landívar? ¿Te sientes identificado en alguna de ellas? Nos encantaría conocer tu opinión.

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