La dieta Dukan

Dieta Dukan

En abril de 2010 se publicó en España, con el título No consigo adelgazar, un libro escrito por el Doctor Pierre Dukan. Desde entonces esta publicación se ha situado en los primeros puestos en las listas de ventas y es tema de conversación habitual, más aún con la llegada de la operación bikini que precede cada verano.

Estamos, una vez más, ante el método de adelgazamiento definitivo, el cual es presentado así por su creador:

“El régimen que le propongo no se contenta con ser el más seguro y eficaz de los regímenes de adelgazamiento actuales. Es un plan global más ambicioso, un sistema de consignas de cuatro expansiones y de rigor decreciente que se ocupa del gordo desde el primer día del régimen y no lo abandona jamás” (p. 22).

Muchos de mis lectores me han pedido mi opinión profesional sobre la dieta Dukan. He de confesaros que no me ha resultado fácil atender esa petición, pues los que ya me conocéis de hace tiempo en este blog, sabéis que no suelo ser  categórica en mis afirmaciones y que intento analizar lo que me llega desde distintos puntos de vista, con la mente lo más abierta y desprejuiciada que me es posible, lo cual me exige una gran cantidad de estudio y de reflexión crítica. Pero ha llegado el momento de posicionarme. Así pues,  allá vamos…

En la contraportada del libro sobre el método Dukan se puede leer lo siguiente:

“Con el método Dukan usted logrará adelgazar de forma inmediata y mantener su peso durante el resto de su vida […] sin pasar hambre y con resultados sorprendentes. Más de 1 millón de lectores en Francia ya han adelgazado siguiendo los cuatro pasos de esta dieta, basada en el consumo de proteínas naturales y su combinación con el resto de alimentos. Gracias a los consejos del Doctor Dukan ya puede adelgazar sin ansiedad, sin restringir las cantidades y sin necesidad de modificar sus hábitos”.

Y ya dentro de las páginas de este libro leemos la sorprendente visión que el Doctor Dukan tiene sobre las personas con sobrepeso. Después de denominarlos “los gordos” escribe sobre ellos algo tan sorprendente como lo que transcribo a continuación:

“[…] grandes vividores acostumbrados a vivir la vida a fondo y horrorizados con la idea de tener que restringir los que les hace felices” (p. 11).

“Desde que llegué a la aplicación práctica, esta bella construcción teórica, fundada en la esperanza descabellada de que era posible desprogramar al gordo y sus extravagancias hasta convertirlo en un funcionario escrupuloso del recuento calórico, ha saltado en pedazos. Hoy, lo que sé y practico lo he aprendido con hombres pero aún más con mujeres, que ardían de deseos de comer y de de disfrutar de la buena mesa […] con una necesidad de gratificarse a base de comer”.

Profundicemos algo más. El plan Dukan consta de las siguientes 4 fases:

Primera. “Régimen de ataque”; o periodo de proteínas puras, que dura entre 1 y 10 días (dependiendo del peso que haya que perder) y en el que “usted tendrá derecho a consumir tantos alimentos como le apetezca o le convenga (de entre los autorizados en la lista), sin ninguna limitación de cantidades y a todas horas del día. Será libre de mezclar esos alimentos entre sí. […] Todo el resto, todo lo que no consta explícitamente en esta lista, está prohibido durante el tiempo relativamente corto de este régimen de ataque”. La lista incluye alimentos proteicos bajos en grasa, como ciertas categorías de carnes, pescado, marisco, aves de corral, huevos y lácteos 0% de materia grasa.

Segunda. “Régimen de crucero”; o periodo de proteínas alternadas, en la que se alternan días de proteínas puras con días de proteínas + verduras, consumidas a voluntad, “lo que ofrece a la vez un espacio de libertad completa y un medio eficaz de neutralizar el hambre comiendo y de compensar los deseos cualitativos con las satisfacciones cuantitativas”. Esta fase se hace hasta alcanzar el peso deseado y dura aproximadamente 1 semana por kilo.

Tercera. “Régimen de consolidación del peso perdido”. Esta fase dura diez días por cada kilo perdido: “se trata de una libertad vigilada orientada a domar las reacciones excesivas del organismo e impedir el rebote del peso” y consta de:

  • Proteínas + verduras consumidas a voluntad
  • 1 fruta al día
  • 2 rebanadas de pan al día
  • 1 porción de queso al día
  • 1-2 raciones de feculentos a la semana
  • 1-2 cenas de gala a la semana.
  • 1 día a la semana (los jueves) de proteínas puras.

Cuarta. “Régimen de estabilización definitiva”. Es la dieta para el resto de la vida, y es básicamente una dieta libre (aunque se supone que “el gordo” ya no come como comía), en el que únicamente hay que comprometerse a hacer un día de proteínas puras a la semana. Para siempre.

Todas las fases van acompañadas necesariamente de la toma de salvado de avena (para evitar el estreñimiento y limitar la absorción de nutrientes) y de ejercicio físico.

En el capítulo dedicado a la fase de consolidación, Dukan habla del tremendo efecto rebote que se puede producir si se abandona el método antes de tiempo, de las posibles estabilizaciones que se pueden producir en el peso, etc., y de algo que me parece clave: el “Peso Justo” en contraposición al “Peso Perfecto” o “Peso Recomendado”, que es “aquel peso que usted será capaz de mantener de una forma razonable, sin hacer unos sacrificios desproporcionados […] no hay que recomendarle un peso de estabilización inadaptado a su temperamento. Lo único que necesita es poder vivir normalmente aceptando un peso con el que se sienta cómodo. Ya será una hazaña poder conservarlo” (p.114).

Unas páginas más adelante el Doctor Dukan desacredita las virtudes nutricionales de la fruta con las siguientes frases:

“En realidad, la fruta no es ningún prototipo de alimento sano y natural. Consumida en grandes cantidades, puede resultar peligrosa, especialmente para los diabéticos y –llegamos a lo nuestro- los gordos acostumbrados a picotear fruta entre las comidas”.

El último capítulo del libro está dedicado exclusivamente a la actividad física; y comienza así:

“Querida lectora, querido lector:

Si DE VERAS desea adelgazar, si DE VERAS no quiere volver a engordar debe cambiar NECESARIAMENTE de actitud respecto a la actividad física”.

Así, unas páginas más adelante el doctor Dukan narra lo siguiente para explicarnos como llegó a la conclusión de que el ejercicio físico debería formar parte fundamental de su plan contra el sobrepeso:

“Es curioso cómo se produjo esta toma de conciencia. Estaba yo haciendo cola en una agencia de viajes española donde tres empleados atendían a los clientes. Los tres estaban sentados en cómodas sillas con ruedecitas que les permitían desplazarse sin levantarse. Dos parecían divertirse impulsándose hacia los ficheros o los armarios situados a unos metros de distancia, como si fueran parapléjicos en sillas de ruedas. El tercero se incorporaba sistemáticamente. Fuera coincidencia o por una razón termodinámica, éste era el único que tenía una silueta esbelta; los otros dos, a pesar de su juventud, estaban gordos y ya echaban tripa” (p. 261).

Me dispongo a exponer mis observaciones:

Lo primero de todo es que discrepo absolutamente con el Doctor Dukan en su idea de “el gordo”. No creo que se sea gordo. Creo que se está gordo. Y creo que Dukan ha creado y basado su plan en la idea de que hay unas personas -“los gordos”- que tienen unas características inmodificables, y que necesitan unas medidas especiales, entre las que se incluyen el alcanzar los objetivos rápidamente (sin importar las consecuencias en la salud) y el comer sin límite. Así, el lector al que parece dirigirse el Doctor Dukan, tras identificarse como “gordo”, y convencido de que son sus “particularidades”  las que le impedirán adherirse a las dietas habituales, cree hallarse -¡por fin!- ante el libro que le ofrece el método definitivo para perder peso. Un libro, casi una revelación, que respeta esa presunta identidad del gordo; y que le permitirá alcanzar su objetivo (sin perder el estatus de “gordo”).

Creo además que la propuesta del Doctor Dukan es un buen reflejo de nuestra cultura actual. Quiero algo (perder peso) y lo quiero ya. Rápidamente. Con el menor esfuerzo posible.

Yo no estoy dispuesta a aceptar, como pilar y base fundamental de mi existencia, una vida sin esfuerzo y sin espíritu de sacrificio. No creo en ello. Y no es lo que quiero ensañarles a mis hijos.

Vivir la vida plenamente no es comer, sin límite, tantos entrecots como te pida el cuerpo. Un vividor pleno puede ser aquel que se levanta temprano para correr por borde plateado del mar. A pesar del sacrificio del madrugón. Un vividor pleno puede ser también el que sabe disfrutar de un desayuno equilibrado y pone freno a aquellos alimentos y actos que sabe que le impedirán vivir la satisfacción y la plenitud de haber cumplido su sueño; por ejemplo: terminar una maratón.

Hay una serie de ideas promocionales que el Dr. Dukan utiliza para enganchar al lector. Entre ellas, la que más me sorprende es la que podemos leer en la contraportada del libro, en la que afirma que se puede perder peso sin modificar hábitos. Y me sorprende porque, simplemente, no responde a la realidad.

Ofrezco dos razones:

La primera es que es imposible perder peso o ganar una maratón  o conseguir casi cualquier cosa en esta vida, si no se modifican los hábitos, si no se hace algo que antes no se hacía (o si no se deja de hacer algo que antes se hacía); algo nuevo en la rutina que permitirá alcanzar  el objetivo. Los corredores, lo saben muy bien: es imposible terminar una maratón si durante meses pasas los días sentado en un sofá. Se necesita determinación, esfuerzo y constancia en tus nuevos hábitos para alcanzar el objetivo.

La segunda puedo enunciarla así: ¿Dejar de comer frutas, verduras, cereales, legumbres y grasas saludables (nuestro maravilloso aceite de oliva) no es modificar hábitos?

También estoy en desacuerdo con la visión que tiene el Dr. Dukan de la nutrición pues, entre otras cosas, la reduce a los macronutrientes (proteínas, grasas e hidratos de carbono) y se olvida de que los alimentos nos aportan, además, micronutrientes, innumerables vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrientes, con funciones vitales para nuestra salud. Es suficientemente sabido que para asegurarnos un aporte óptimo de todos esos micronutrientes necesitamos ingerir alimentos de todos los grupos.

En cuanto a la dieta de proteínas puras y la dieta de proteínas alternadas que propone el Doctor Dukan, debo decir que me parece sumamente restrictiva y dura. Es una dieta en la que están prohibidos importantes grupos de alimentos, como los cereales, las legumbres, las frutas y los frutos secos, con el riesgo de carencia de nutrientes fundamentales que esto conlleva.  Esta dieta y su altísimo aporte de proteínas imponen una sobrecarga de trabajo al hígado y al riñón que puede resultar perjudicial. También produce cetosis; esto es: acumulación excesiva de cuerpos cetónicos debido a la ausencia total de hidratos de carbono que obligan al cuerpo a utilizar exclusivamente las grasas para obtener energía. La cetosis puede resultar  tóxica, y puede producir, en determinadas ocasiones, una acidosis metabólica. La cetosis, ciertamente, favorece la pérdida de grasa y disminuye el apetito, pero puede provocar diversos problemas de salud. Por último, las dietas hirperprotéicas favorecen la eliminación de calcio por el riñón y se han relacionado con un incremento en el riesgo de padecer osteoporosis.

Me parece oportuno recordar que las dietas hiperproteicas cetogénicas  (como la que propone el doctor Dukan) se llevan pautando en los hospitales públicos y en las consultas de los endocrinos muchísimos años a obesos en los que otras estrategias nutricionales no han tenido éxito. La innovación y la aportación del Dr. Dukan ha sido dotar a esta dieta estándar de una estructura y de varias etapas de apertura a una dieta más saludable; etapas que introducen poco a poco otros alimentos y que impiden (en teoría y según el Dr. Dukan) el nefasto efecto rebote que tienen este tipo de dietas. Y eso tiene su mérito.

Tanto la administración como distintas asociaciones de dietistas/nutricionistas (os recomiendo que echéis un vistazo a este link) han criticado este método para adelgazar. Yo estoy plenamente de acuerdo en que es una barbaridad nutricionalmente hablando. Pero él no propone una dieta saludable, sino un sistema para perder peso. Y parece que es eficaz.

No veo justificada la recomendación de tomar solamente una fruta al día, contrariamente a las recomendaciones de numerosos organismos públicos y sociedades de nutrición, basadas en la evidencia científica. Yo me pregunto qué otros alimentos van a aportar la cantidad de vitaminas, minerales y antioxidantes que nos proporcionan las frutas (más allá del azúcar –fructosa- que contienen).

Es verdad, y en eso coincido parcialmente con el Dr. Dukan, que los hidratos de carbono son unos de los grandes responsables (junto con las grasas) del tremendo problema de sobrepeso y obesidad de nuestra población. Parte de la responsabilidad está en las obsoletas pirámides de alimentación en las que predominan los cereales y feculentos (base de las pirámides) sobre el resto de alimentos, pues en una población sedentaria (que no es el caso de los deportistas)  no es necesario, e incluso claramente perjudicial, un alto consumo de hidratos de carbono. Éstos, si no se queman, se transformarán en grasa, como así está ocurriendo (recordad mis post sobre hidratos, el Índice Glucémico y sus efectos sobre la insulina y el metabolismo).

El propio Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha sustituido la antigua pirámide de alimentación por un plato (My Plate) en el que predominan las verduras y las frutas, quedando al mismo nivel los cereales y los alimentos proteicos. También estoy de acuerdo, y lo he podido comprobar en todos estos años de práctica, en que para perder peso hay que dar prioridad a las proteínas.

Llevo muchos años ayudando a la gente a perder peso y enseñándoles a comer. He de confesar que el índice de abandonos es muy grande, pero también he de decir que han pasado muchísimas personas por la consulta y que muchas, siguiendo una dieta saludable  e incrementando su actividad física, han perdido mucho peso, unos más rápidamente que otros, pero siempre ganando alegría, salud y vida. Nunca he encontrado un paciente que se sintiera cansado, apático o decaído. Es más, lo más corriente es que el que empieza a comer bien (y nunca he mandado pesar alimentos ni contar calorías) y a moverse un poco, se encuentra mejor que nunca. No veo necesario, en la mayoría de las personas que se enfrentan a una pérdida de peso, un régimen tan restrictivo, carencial y drástico, como el régimen de proteínas puras y el de proteínas alternadas, y no recomendaría a mis pacientes un día de proteínas puras para el resto de su vida, por la carga hepática y renal que supone. No olvidemos que gran parte de la drástica pérdida de peso que se produce con la dieta de proteínas puras es agua, no grasa. Recordad que lo hemos visto muchas veces en este blog: el cuerpo almacena el glucógeno unido al agua. Si perdemos todo el glucógeno, perdemos gran cantidad de agua.

Aunque discrepo con las ideas que el doctor Dukan tiene sobre la nutrición, creo que su estrategia de las “fases”, todas ellas necesarias e ineludibles, puede ofrecernos grandes posibilidades a los profesionales de la nutrición.

Me sorprende mucho el último capítulo del libro. No porque discrepe en cuanto a la idea de que el ejercicio es absolutamente fundamental para mantener un peso saludable. Me sorprende porque tal y como está expuesto el tema (recordad la anécdota de la oficina) parece que se puede atribuir al Doctor Dukan la idea de que,  a largo plazo, lo que más influye en el mantenimiento del peso es la incorporación de la actividad física como hábito diario. Decenas de  sociedades científicas y organismos sanitarios de todo el mundo llevan décadas apuntando al sedentarismo como uno de los principales responsables de la epidemia de sobrepeso y obesidad, y promulgando los beneficios, no sólo sobre el peso, sino sobre la salud en general, del ejercicio físico habitual.

Está claro que el Dr. Dukan ha conseguido “enganchar” a un montón de personas obesas o con ligero sobrepeso  y ha conseguido que pierdan peso, objetivo principal de cualquier dieta de adelgazamiento, no lo olvidemos. Ha sabido conectar con la psicología del gordo y hacer que acepte una dieta durísima y muy restrictiva.

Los que llevamos muchos años enseñando a la gente a comer mejor, ayudando a las personas a perder peso, sabemos lo difícil que es en ocasiones hacerles cambiar de hábitos,  conseguir que cambien su relación con su cuerpo y con la comida, que cambien el “chip” y vean en la comida un aliado que les hará ganar salud, energía y mejorará su estética y su autoestima, en lugar de ese enemigo al que hay que combatir sea como sea. También sabemos que cada persona es un mundo, y que la dieta que le va bien a uno, puede no ser la adecuada para otro. Si el Dr. Dukan ha conseguido que tantas personas se adhieran a su durísimo plan, aunque sólo sea por el hecho de que haya sido capaz de atraerlas y motivarlas, y hacerlas adeptas a su sistema, pese a no ser muy sano, y poco a poco llevarlas hacia una dieta relativamente saludable, merece su reconocimiento.

He leído muchos, muchísimos, comentarios en distintos foros de internet que hacen alusión al colectivo de profesionales que “vivimos de” – y no “para”- la nutrición y el sobrepeso; y que criticamos el método por el miedo que nos produce perder nuestra clientela. Sólo puedo hablar por mí misma, pero el objetivo principal de mi trabajo -y creo que el de muchos de mis colegas que se dedican a esto- es ayudar y enseñar a la gente a comer y a sentirse mejor. Muchas veces he desaconsejado a muchos pacientes el seguir viniendo a la consulta, por considerar su pérdida de peso innecesaria. También muchas veces he intentado que vieran que sus objetivos de peso no eran razonables o que no había una concordancia entre sus objetivos y los sacrificios que estaban dispuestos a hacer. Aunque eso significara perder “un cliente”.  Aunque es verdad que existe el gran negocio el sobrepeso. Quizás uno de los más lucrativos del mundo.

Conclusión final. Del libro de Dr. Dukan se pueden criticar muchas cosas –yyo lo he hecho en los párrafos precedentes- pero no podemos negar que ha presentado un método eficaz para adelgazar rápidamente, aunque basado en una dieta nutricionalmente desequilibrada y que puede acarrear carencias y problemas de salud. Yo personalmente y por mi experiencia en el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. No la recomendaría en ningún caso como primera opción, pero veo que puede ser una estrategia a utilizar en aquellas personas con una gran resistencia al adelgazamiento, que requieren una motivación extra y necesitan ver una pérdida rápida de peso (por un tema puramente psicológico). Pero siempre bajo estricto control médico para valorar la función hepática y renal. Y, por supuesto, es una dieta nada recomendable para deportistas que quieren perder peso. Es demasiado restrictiva e insuficiente para ellos. De hecho puede tener importantes consecuencias en su salud y en su rendimiento.

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