La anemia del deportista.

 AnemiaGRnormales

En deportistas que realizan actividades de resistencia como corredores de fondo, medio fondo, esquí y triatlón es muy frecuente el cuadro clínico denominado “anemia del deportista” o “anemia crónica del competidor”. Generalmente se trata de una anemia por falta de hierro, también llamada ferropénica.  El hierro es un mineral de vital importancia que  constituye  el núcleo central de la molécula de hemoglobina, que es la molécula presente en los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno desde los pulmones hasta el resto de los tejidos.

Cuando ingerimos más hierro del que necesitamos el cuerpo lo almacena en forma de ferritina (en diversos tejidos) y en forma de hemosiderina (en el hígado). Parte de la ferritina pasa a la sangre y su cantidad refleja con bastante exactitud el estado de las reservas de hierro, de ahí que se mida con frecuencia en los análisis de sangre. El hierro se elimina del cuerpo a través de las heces, orina, respiración y sudor, y en el caso de mujeres en edad fértil, se elimina gran cantidad a través de la menstruación.  Cuando se produce una carencia de hierro, bien porque la ingesta a través de la dieta sea insuficiente, o bien porque las pérdidas sean excesivas se produce la ANEMIA FERROPÉNICA, que se caracteriza porque bajan los niveles de hemoglobina, manteniéndose el número de eritrocitos o glóbulos rojos, aunque estos son de menor tamaño y disminuye también el hematocrito. La anemia produce una disminución en la capacidad de los glóbulos rojos de llevar el oxígeno a las células, y por tanto aumenta la carga de trabajo del corazón. Así, los músculos de un corredor que sufre anemia en cualquiera de sus fases no recibirán el oxígeno que necesitan para funcionar correctamente, lo que aumenta la sensación de cansancio del deportista y afecta muy negativamente a su rendimiento.

Además, algunos autores han propuesto que la reducción en la formación de la hemoglobina y los eritrocitos también puede disminuir la capacidad de eliminación de anhídrido carbónico. Así, una incapacidad para eliminar adecuadamente el anhídrido carbónico de los músculos que están trabajando, podría originar una reducción del pH muscular, lo que limitaría los procesos metabólicos del músculo esquelético.

¿Por qué es tan frecuente la anemia en deportistas? Se han propuesto varias causas, la primera es un aporte insuficiente de hierro a través de la dieta en deportistas que siguen una dieta vegetariana, o entre aquellos que abusan de los hidratos de carbono, en detrimento de los lípidos y  de las proteínas de origen animal (fuentes habituales de hierro). También puede deberse a que  la absorción a nivel del intestino esté reducida, ya que como consecuencia del trabajo muscular intenso aumenta la velocidad del tránsito intestinal, y por tanto el tiempo de absorción del hierro es menor. A su vez el deportista suele presentar mayores pérdidas de hierro que la población sedentaria, debido a la actividad física, por sudoración excesiva, microlesiones que genera el ejercicio físico, aumento da la menstruación, etc.   A todo esto hay que sumar que el ejercicio físico intenso aumenta las necesidades de hierro.

El hierro está presente en numeroso alimentos, y se encuentra en dos formas químicas, el hierro hemo y el hierro no hemo. ¿Por qué es importante saber esto? Pues porque dependiendo de la forma química será mejor o peor absorbido por el cuerpo. El hierro hemo es exclusivamente aportado por alimentos de origen animal (carnes, vísceras, pescados, huevos) y el hierro no hemo está presente en alimentos de origen vegetal. El hierro hemo se absorbe mucho mejor que el no hemo, ya que este último para ser absorbido tiene que ser transformado previamente (de férrico a ferroso), proceso que depende en gran medida de la vitamina C y de la acidez del estómago. Así el hierro hemo (procedente de alimentos de origen animal) se absorbe del orden del 25% de lo que ingerimos, mientras que el hierro no hemo (procedente de alimentos de origen animal) se absorbe en función de las reservas corporales, siendo dicha absorción del 3 al 5% de lo ingerido.

Hay varios factores alimenticios que afectan a la absorción del hierro, y que conviene tenerlos en cuenta: la absorción del hierro se potencia cuando se consume junto con vitamina C y se dificulta cuando se consume junto a té, café, cacao, espinacas o productos ricos en calcio. Por  tanto la forma más eficaz de evitar esta interacción es no tomar postres lácteos, ni café o té cuando tomamos alimentos ricos en calcio y sustituirlos por frutas ricas en vitamina C, como naranjas, fresas o kiwi de postre. En cualquier caso no hay que preocuparse tanto de los alimentos que interfieren en la absorción del hierro como en ingerir a través de la dieta la cantidad recomendada a partir de fuentes animales y vegetales. En este sentido son los vegetarianos los que más riesgo presentan de desarrollar una anemia ferropénica.

Los alimentos más ricos en hierro hemo son los moluscos (chirlas, almejas, berberechos) carnes rojas, hígado, pescados, y en cuanto a los alimentos ricos en hierro no hemo son las legumbres (lentejas, garbanzos, judías blancas), verduras de hoja verde como acelgas o espinacas y frutos secos (pistachos, pipas).

Por tanto para evitar la aparición de la anemia del deportista, lo primero es realizar análisis periódicamente, por lo menos una vez al año. Si el resultado de los análisis en cualquiera de los parámetros (ferritina, hemoglobina, hematocrito, transferrina…) indican una deficiencia de hierro, hay que valorar la ingesta de hierro y si esta es insuficiente, aumentarla a través de la dieta o de suplementos. En el caso de vegetarianos deberán ayudarse de complementos como el alga espirulina, la soja, el polen o la levadura de cerveza, todos ellos ricos en hierro. En el caso de los no vegetarianos, que tomen una dieta rica en carbohidratos deberán tomar una o dos veces por semana un alimento muy rico en hierro como carne roja, hígado o moluscos, sin pan, ni ningún otro alimento que pueda dificultar su absorción, como café, té o lácteos, y acompañarlo de algún alimento rico en vitamina C, o tomar un suplemento de vitamina C junto a esa comida.

Cuando a través de la dieta es imposible tomar suficiente hierro para recuperar los depósitos, hay que recurrir a suplemento dietéticos, siendo la forma más aconsejable, por presentar mayor biodisponibilidad y menores efectos secundarios, el bisglicinato de hierro, que no estriñe y es suave para el estómago. Antes de terminar me parece imporatnte resaltar que el hierro es un mineral altamente oxidante y no se deben tomar suplementos a no ser que se haya confirmado un riesgo de anemia (valores bajos de ferritina en sangre bajos <15 mg) mediante análisis de sangre.

En el siguiente post explicaré más en detalle qué podemos hacer con nuestra dieta para evitar la anemia.

4 comments to La anemia del deportista.

  • Hola Ana!!

    Si no me falla la memoria los huevos y los cereales también están contraindicados para combinar con los suplementos de hierro “de farmacia”, ¿es correcto?
    Lo que es al mismo tiempo sorprendente porque los huevos también tienen hierro…
    ¿”Factores alimenticios que afectan a la absorción”?¿Por qué exactamente facilitan la absorción? Algo químicamente sencillo si es posible…pero es muy interesante este punto.

    Algunas preguntas algo más complicadas, siento si parecen absurdas, pero no lo son tanto :)
    ¿El hierro en el cuerpo se puede medir en algún otro sitio que no sea una analítica de sangre?
    ¿Puede filtrarse a otros sitios donde no debería estar?
    ¿Existe una intolerancia o alergia al hierro?

    Y terminando y entrando en materia deportiva 100%, ¿realmente es tan negativa la pérdida de hierro para el deportista? Y elucubrando con imaginación e ignorancia, ¿no podría ser una “reacción natural” para evitar una oxidación excesiva? El corazón debe hacer más esfuerzo, si, pero es un músculo, es como entrenar en altura, con menos oxígeno…
    Entiendo que claramente afecta al rendimiento a corto plazo, pero ¿y la mejora a largo plazo?

    Siento si suena algo heterodoxo…
    Gracias.
    Un saludo,

  • anamadrono

    Hola Paloma,

    lo primero de todo muchas gracias por escribir y por abrir el debate. Estoy preparando otro post en el intentaré calarar todas estas cuestiones que me planteas y que ccreo que pueden ser interesantes para otros lectores, ok?

    Un saludo! Ana.

  • Víctor Díaz

    Hola a tod@s,

    Ana, me ha gustado tu blog, pero creo que la simplificación excesiva es un error en muchos casos.

    Aunque habría que definir “mejor” en este caso, creo que te entendemos cuando dices que el hierro hemo se asborbe mejor que el no-hemo. Sin embargo, eso solo es cierto para la asborción hacia el interior de la célula el duodeno. Posteriormente el hierro tiene que ser transportado, a través de la circulación sanguínea, hacia los lugares de almacenamiento (principalemente hígado) o utilización (principalmente méudla ósea). Es decir, que el hierro hemo o no-hemo tiene que atravesar dos “barreras” antes de llegar a la sangre. En un lado (el de la luz intestinal) la absorción es distinta, pues existen diferentes mecanismos para “importar” hierro, pero en el lado de la célula en contacto con la sangre solo existe un “exportador”, la ferroportina, que exporta el hierro que proviene de grupos hemo y no-hemo. Por lo tanto, la ingesta de vitamina C por sí sola solo favorece el paso del hierro hacia el interior de la célula duodenal, pero no necesariamente el paso del hierro a la sangre.

    @Paloma: El hierro se puede medir mediante otras técnicas como la resonancia magnétca, pero todas ellas son extremadamente más complejas y caras que la muestra de sangre.
    El hierro está presente en TODOS nuestros órganos y es peligrsoso cuando se presenta en exceso. La pérdida de hierro es ciertamente negativa para los deportistas y los no deportistas. Cuando está bien regulado, y por ejemplo incorporado a la ferritina, el hierro no es peligroso. Pero el hierro también es fundamental para que la mitocondria, que proporciona la energía para la contracción muscular, funcione correctamente. Míralo de este modo, si no tienes hierro suficiente para que tu músculo trabaje adecuadamente, entonces tu corazon, que como bien dices, es un músculo podría verse comprometido no?

    Además la deficiencia de hierro produe efectos negativos en el rendimiento a corto y largo plazo, pues el estímulo de entrenamiento no puede ser idóneo cuando la fatiga durante la sesión de entrenamiento aparece antes de tiempo. No tienene nada que ver con entrenar en hipoxia, donde la cantidad de oxígeno transportada a los músuclos puede ser menor, pero la capacidad para transportar oxígeno no está afectada. Son cosas distitnas.

    Saludos.

  • anamadrono

    Hola Victor,

    ¡muchísimas gracas por tu valiosa aportación! ES un lujo tener lectores como tú que participen y den valor a la discusión. Muchas gracias por tus aclaraciones.

    En cualquier caso, si podemos a través de pequeños y sencillos consejos aumentar la abosrción a través de la primera barrera, mediante manipulación dietética, será un gran paso, no? Aunque como bien dices, no es el único factor que influye en la absorción del hierro…

    Saludos y de nuevo muchas gracias por tu aportación, Ana.

Deja una respuesta

  

  

  

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>