Enseñemos a nuestros niños a comer bien.

Comer en familia

Seguro que si preguntamos a cualquier papá o mamá que qué es lo más importante de su vida, responderá, casi sin pensar, que sus hijos. Y precisamente por eso los padres intentamos dar a nuestros hijos siempre lo mejor: la mejor educación de la que somos capaces, nuestro cariño, un hogar tranquilo y feliz, momentos de juegos compartidos…Pero muchas veces olvidamos que enseñarles a comer bien, enseñarles a que terminen aceptando aquellos alimentos que rechazan una y otra vez, es también lo mejor para ellos. Los papás, que somos los encargados de educar a nuestros hijos en TODAS LAS FACETAS DE SU VIDA, tenemos la obligación, también, de enseñarles buenos hábitos alimenticios.

Nunca debemos olvidar que somos lo que comemos. En nuestros pequeños esto es aún más importante, ya que su cuerpo está en constante crecimiento. Por ello necesitan nutrientes esenciales que les ayuden a crecen sanos y fuertes, a fortalecer su sistema inmunitario, a controlar sus niveles hormonales, a favorecer su atención y su desarrollo intelectual. Y para conseguir todos estos nutrientes necesitan consumir una gran variedad de alimentos. Supongo que ninguno de vosotros se construiría una casa con paja y barro, sino que intentaría comprar materiales de buena calidad que aseguren una casa sólida y resistente, ¿no? Y ¿Por qué alimentamos a nuestros hijos con comida basura y con alimentos que sabemos que nos les hacen ningún bien? ¿Por qué no insistimos en que coman aquellos alimentos que sabemos que tienen lo que realmente necesitan?

Demasiado a menudo escucho a mamás y papás decir que sus hijos no comen fruta ni verdura. Que no les gusta. O que no consiguen que se coman el pescado. O las legumbres. Y sin embargo son alimentos imprescindibles en su dieta. Las frutas y verduras son una excelente fuente de fibra, vitaminas y minerales, imprescindibles para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Pero las verduras tienen, además, un sinfín de fitonutrientes que funcionan como antioxidantes, como anti inflamatorios, como agentes anticancerígenos, además de mejorar los niveles de colesterol en sangre, mejorar la sensibilidad a la insulina (previniendo así frente al desarrollo de la diabetes), etc. El pescado es una buena fuente de proteínas y una de las mejores fuentes de los ácidos grasos esenciales omega-3. Estas grasas son imprescindibles en la dieta (nuestro cuerpo no es capaz de fabricarlas) para numerosísimas funciones biológicas; para el buen funcionamiento de membranas de las células, para el control de los procesos inflamatorios, para la regulación de los niveles de lípidos en sangre y la regulación hormonal, pero además los omega-3 han demostrado tener un papel fundamental en el desarrollo cerebral de nuestros pequeños, de forma que algunos síndromes de déficit de atención o situaciones de dificultad del aprendizaje pueden estar relacionadas con una carencia de estas grasas.

Y yo me pregunto: ¿De verdad estamos dispuestos a privar a nuestros hijos de tomar todas esas sustancias que la naturaleza ha puesto ahí para ellos, sólo por el hecho de que dicen que no les gustan? ¿A algún papá se le ocurriría no llevar a su hijo al colegio porque este prefiere quedarse en casa jugando o viendo la televisión? Yo creo que no. Y no entiendo porqué no le damos a la dieta la misma importancia. Disculpad si estoy siendo demasiado drástica. Pero creo que el tema es lo suficientemente importante como para que le prestemos la atención que se merece. No sólo está en juego el crecimiento correcto de nuestros pequeños y su salud actual. Estamos educando su sentido del gusto y su forma de alimentarse. Y esto tendrá una importante repercusión en su salud futura. Sabemos que gran parte de las enfermedades de nuestra sociedad actual están relacionadas con una dieta inadecuada (obesidad, diabetes, hipertensión, cardiopatías, determinados tipo de cáncer…), que podrían solucionarse con una alimentación más natural, sana y equilibrada. Entonces ¿por qué no empezar ya?

Yo, como mamá de tres, sé muy bien lo que significa introducir nuevos alimentos en la dieta de mis hijos. Lo que cuesta que se acostumbren a una dieta variada y saludable. Pero precisamente por eso, porque lo he experimentado yo misma, sé que es posible acostumbrarles a comer de todo, o casi de todo. Es cuestión de paciencia, de insistir sin agobiar, de predicar con el ejemplo, de inventar recetas y formas atractivas para que ellos terminen probando aquello que rechazan.

Y como sé que muchos padres no saben por dónde empezar, ni como hacer para conseguir que sus hijos coman, inauguro hoy, en este blog, una sección de Nutrición Infantil. Para ayudar a todos esos papás y mamás que ya han tirado -o están a punto de tirar- la toalla. Aquí compartiré con vosotros información nutricional que considero relevante para los más pequeños, además de trucos y recetas para hacer que coman de todo y ayudarles a crecer sanos, fuertes y sobre todo, muy felices. Espero que esta iniciativa resulte muy, muy útil.

4 comments to Enseñemos a nuestros niños a comer bien.

  • Antonio

    Hola Ana,

    Esperamos con impaciencia tus consejos, que seguro serán muy útiles.
    En nuestro caso, nuestras peques comen casi de todo, aunque como a casi todos los niños, las verduras les cuestan.
    Cualquier idea o sugerencia para conseguir que terminen aceptando estos alimentos será bienvenida.
    Gracias y enhorabuena por tu blog.

  • Muy buen aporte. La alimentación es un aspecto sumamente importante para la vida de todos ser. Una nutrición adecuada es la base fundamental de una vida plena y saludable.

  • anamadrono

    Gracias Antonio. Ya iré actualizando los consejos..

    Saludos, Ana.

  • anamadrono

    Totalmente de acuerdo contigo Fabiana. Gracias or participar en el blog.

    Saludo, Ana.

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